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La obesidad, un problema de peso para las personas mayores y no tan mayores

La mala noticia es que la obesidad crece en España, siendo el segundo país de Europa después de Reino Unido con más casos.

Según recientes estudios, 3 de cada 10 españoles tienen problemas de sobrepeso o de obesidad, siendo más frecuente entre las mujeres que entre los hombres. Además, la pandemia del coronavirus no ha ayudado a mejorar estas cifras, al revés, se calcula que cada español hemos engordado una media de 4 kilos desde su inicio en marzo de este año. La falta de ejercicio, el consumo excesivo de alimentos, bebidas azucaradas y alcohol, las comidas “basura” e incluso la ansiedad son los motivos fundamentales de estos kilos de más.

En nuestra sociedad obsesionada con el aspecto físico, mucha gente piensa que el sobrepeso es un problema de apariencia. Pero el sobrepeso es en realidad un problema médico porque puede afectar seriamente la salud de una persona. Por lo tanto, ¿cómo saber si uno tiene sobrepeso o es directamente obeso? Suele aplicarse una medida que indica el índice de masa corporal (IMC) un indicador que valora el peso en función de la altura para clasificar el sobrepeso y la obesidad en adultos. El sobrepeso es un IMC mayor o igual a 25 y la obesidad es un IMC mayor o igual a 30, más de 40 es muy obeso. El IMC se define como el peso de una persona en kilogramos dividido por el cuadrado de su altura en metros. Por ejemplo una persona que mida 1,70 y pese 80 kilos tendría una IMC de 27,68 resultado de dividir 80 entre 2,89 (el cuadrado del 1,70), por tanto, tendría un cierto sobrepeso, a mitad de camino de entrar en la obesidad. Una medida más fácil del exceso de grasa es el tamaño de la cintura, que puede utilizarse como medida adicional en personas con sobrepeso o con obesidad moderada. En general, los hombres con un tamaño de cintura de 94 cm o más y las mujeres con un tamaño de cintura de 80 cm o más tienen más probabilidades de desarrollar problemas de salud relacionados con la obesidad.

¿Por qué se engorda?

En principio la causa es simple: un desequilibrio energético entre las calorías consumidas y las calorías gastadas. El cuerpo almacena el exceso de energía en forma de grasa. A nivel mundial, en los últimos años ha habido una mayor ingesta de alimentos poco saludables (como la comida rápida) y malos hábitos familiares (como comer frente al televisor en lugar de alrededor de una mesa), acompañadas de bebidas ricas en azúcares y bajas en nutrientes, porciones más grandes de alimentos y un aumento de la inactividad física debido a la naturaleza cada vez más sedentaria de muchas formas de trabajo, la falta de ejercicio regular y el uso permanente del transporte.

Además de estos factores evidentes, otras causas también son:

Genética

Los estudios muestran que la probabilidad de volverse obeso se transmite a través de los genes de la familia que pueden afectar al lugar donde se almacena grasa extra en el cuerpo.

Metabolismo

La forma en que el propio cuerpo utiliza la energía es diferente a la forma en que la utiliza otra persona. El metabolismo y las hormonas difieren de una persona a otra, y estos factores influyen en la cantidad de peso que aumenta. Por ejemplo la grelina, considerada como la "hormona del hambre" que regula el apetito, mientras que la leptina puede disminuirlo.

Factores socioeconómicos

La cantidad de dinero que se disponga puede afectar a su obesidad. Curiosamente, uno puede pensar que, cuanto más dinero, más comida y gordura, como ocurría antiguamente, sin embargo, ahora es al contrario, las personas que tienen menos recursos y de un nivel social más bajo tienen más probabilidades de ser obesas que las de un nivel socioeconómico más alto.

Estilo de vida

Comer en exceso y la falta de ejercicio contribuyen a la obesidad. Si muchas de sus calorías provienen de alimentos refinados o con alto contenido de azúcar o grasa, es probable que aumente de peso y si, además, uno no hace apenas ejercicio, le resultará más difícil perder peso o mantener un peso saludable.

Medicamentos

Los medicamentos como los corticosteroides, los antidepresivos y los medicamentos anticonvulsivos pueden hacer que aumente de peso.

Emociones

La alimentación emocional (comer cuando uno está molesto, ansioso, tristes, estresado o incluso aburrido) puede llevar a un aumento de peso. Dormir muy poco también puede contribuye a este aumento, las personas que duermen menos de 5 horas por la noche tienen más probabilidades de volverse obesas que las personas que duermen de 7 a 8 horas.

Problemas del sobrepeso

La obesidad es una mala noticia tanto para el cuerpo como para la mente. No solo puede hacer que alguien se sienta cansado e incómodo, sino que cargar peso adicional ejerce una presión mayor sobre el cuerpo, especialmente los huesos y las articulaciones de las piernas. Los adultos con sobrepeso tienen una mayor probabilidad de contraer enfermedades cardíacas, pero no son las únicas.

Hemos recopilado cuales son los problemas de salud relacionados con el sobrepeso:

Asma

La obesidad aumenta las posibilidades de tener asma. Los problemas respiratorios relacionados con el peso pueden hacer que sea más difícil mantenerse el ritmo diario, practicar deportes o simplemente caminar de un lugar a otro.

Apnea del sueño

Esta afección, en la que una persona deja de respirar temporalmente durante el sueño, es un problema grave para las personas con sobrepeso. La apnea del sueño puede hacer que las personas se sientan cansadas y afectar su capacidad para concentrarse y aprender. También puede provocar problemas cardíacos.

Hipertensión

El exceso de peso puede provocar depósitos en las arterias y dificultar la circulación sanguínea. Cuando la presión arterial es alta, el corazón tiene que trabajar más. Si el problema persiste durante mucho tiempo, la presión arterial alta puede dañar el corazón y las arterias.

Colesterol alto

Los niveles anormales de lípidos en sangre, que incluyen colesterol alto, colesterol HDL bajo ("bueno") y niveles altos de triglicéridos, aumentan las probabilidades de sufrir un ataque cardíaco o un derrame cerebral cuando una persona envejece.

Cálculos biliares

Una acumulación de bilis que se endurece en la vesícula forma cálculos biliares. Estos pueden ser dolorosos y requerir cirugía.

Hígado graso

Si la grasa se acumula en el hígado, puede causar inflamación, cicatrización y daño hepático permanente.

Dolor artícular y muscular

El desgaste de las articulaciones por cargar peso adicional puede provocar artritis en la edad adulta.

Resistencia a la insulina y diabetes

La insulina es una hormona que reduce el nivel de glucosa en la sangre, imprescindible para los que padecen diabetes. Cuando hay demasiada grasa corporal, la insulina es menos eficaz para llevar la glucosa, la principal fuente de energía del cuerpo, a las células. Entonces, el cuerpo necesita más insulina para mantener un nivel normal de azúcar en sangre.

Depresión

Las personas obesas tienen más probabilidades de estar deprimidas y tener una autoestima más baja.

Covid 19

Cada día vamos aprendiendo más cosas sobre esta nueva enfermedad y una de ellas es que la obesidad, parece que resulta un factor añadido de riesgo en el caso del coronavirus, no tanto a la hora de contraerlo, si no en cómo les afecta y en su tratamiento, ya que la infección puede exacerbar las dificultades respiratorias que a menudo experimentan las personas con sobrepeso. Cada día, se está comprobando, que los pacientes con peores pronósticos suelen ser personas obesas.

Riesgos de la obesidad en los mayores

En todo el mundo, casi el 70 % de las personas mayores de 65 años tienen sobrepeso o son obesas. Como hemos visto, tener sobrepeso u obesidad pone a cualquier persona de cualquier edad en mayor riesgo de distintas complicaciones de salud, pero particularmente a los mayores. A medida que envejecemos, nuestro metabolismo cambia, lo que significa que necesitamos menos calorías para mantenernos saludables. Los adultos mayores no solo requieren menos calorías, sino que sus cuerpos también queman calorías y grasas de manera menos eficiente, lo que significa que, a menos que se ajuste y disminuya la ingesta de calorías, el peso puede aumentar rápidamente.

Se ha demostrado científicamente que el sobrepeso o la obesidad pueden contribuir al desarrollo de diversas enfermedades, especialmente en los mayores. Esto se debe a que la mayoría de los órganos, sistemas y células del cuerpo se ven afectados negativamente por el exceso de peso. Las condiciones de salud más comunes asociadas con la obesidad incluyen, además de lo mencionado con carácter general, colesterol alto, enfermedades cardíacas, cáncer y diabetes, los que padecen esta enfermedad tienen, además, un mayor riesgo de desarrollar problemas renales, sufrir un derrame cerebral o tener otras afecciones médicas graves. Tener sobrepeso u obesidad también puede tener un impacto en la movilidad, ya que llevar un exceso de peso puede ejercer una tensión adicional e innecesaria en las articulaciones, lo que aumenta la probabilidad de caídas y roturas.

Cómo evitar engordar

Los estudios han sugerido que incluso una pequeña pérdida de peso de solo el 3 % puede ayudar a los adultos mayores a reducir su presión arterial, colesterol y niveles de azúcar en sangre, lo que hace que valga la pena cualquier intento de perder peso. Por supuesto, cuando se trata de la pérdida de peso en las personas mayores, el enfoque adoptado debe ser ligeramente diferente al de los adultos más jóvenes. Presentamos algunas ideas para la pérdida de peso planificada en personas mayores:

  • Dieta equilibrada. Seguir una dieta rica en verdura, fruta y cereales. Además, es fundamental reducir o evitar las grasas saturadas y los azúcares refinados como lácteos enteros, carnes con grasa, fiambres y embutidos, quesos duros, aderezos, aperitivos, azúcar, gaseosas, golosinas, bebidas alcohólicas, etc. Una dieta saludable rica en vitaminas y nutrientes es importante, que incluya cinco piezas de frutas o verduras al día. Es preferible comer poco pero frecuentemente y beber aproximadamente 2 litros de agua al día. Elegir alimentos variados, de todos los grupos: lácteos descremados, carnes con bajo contenido graso, huevos, vegetales y frutas, cereales, legumbres, aceites vegetales, agua. Y fundamental el utilizar aceite de oliva para cocinar, ya que reduce el colesterol dañino y masticar bien para digerir bien los alimentos.
  • Estilo de vida activo. Debemos incorporar una cierta actividad física moderada a la rutina, adaptándola a las posibilidades de cada persona. Un paseo diario de unos 10 ó 20 minutos es suficiente para ayudar a mantener el peso corporal, aparte de los demás beneficios de la actividad física. Esto es recomendable incluso para personas con afecciones crónicas de salud, como presión arterial alta. Lo más importante es tomarlo con calma, asegurándose de no excederse. El ejercicio disminuye la acumulación de colesterol, mejora la sensibilidad a la insulina y te mantiene activo y en forma.
  • Fármacos. Aunque se anuncian muchos medicamentos o sucedáneos que permiten adelgazar, siempre hay que utilizar fármacos aprobados por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Los hay que reducen la absorción de grasas ingeridas, los que aumentan la sensación de saciedad y los que estimulan los receptores en el centro del hambre y quitan la sensación de apetito. Solo estos son medicamentos completamente efectivos y seguros, pero siempre bajo prescripción médica, teniendo en cuenta los efectos secundarios y sobretodo, administrarse cuando el paciente ya haya cambiado sus conductas, hábitos alimenticios y estilo de vida y haya empezado a perder peso, se calcula que aproximadamente un 5 % del peso en un periodo de entre tres y seis meses.
  • Otros remedios. Para las personas mayores obesas o con sobrepeso, la cirugía bariátrica o la farmacoterapia pueden resultar eficaces. Sin embargo, es fundamental asegurarse de que tanto los beneficios como los riesgos se sopesen de antemano y se consideren cuidadosamente, siempre bajo control médico.
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