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Consejos de alimentación en la tercera edad

Cada etapa de la vida requiere unos cuidados que se hacen extensibles a la alimentación. A lo largo de nuestra vida, las necesidades calóricas no son siempre las mismas, ya que nuestro organismo evoluciona, produciendo una serie de cambios fisiológicos, en los que la alimentación tiene una gran influencia no sólo en lo que comemos, sino también en la forma en que podemos hacerlo. A continuación, vamos a hablar de consejos de alimentación en la tercera edad, que sin duda serán de gran utilidad.

Consejos de alimentación en la tercera edad:

Cómo despertar el apetito de los mayores

En cada etapa de la vida, nuestro aparato digestivo, exige una serie de cambios en la cantidad, naturaleza y forma de los alimentos que ingerimos, para permitir su correcto funcionamiento y mantener el equilibrio con el resto de los órganos. Las personas mayores tienden a comer menos, pero no tanto porque se reduzcan sus necesidades vitales, como por la disminución de sus sentidos. Como la comida sabe y huele menos, se reduce el apetito, motivo por el cual hay que tener en cuenta unas pautas que hagan atractivos la comida para los ancianos. Añadir colores y cocinar con hiervas aromáticas es un buen truco para despertar los sentidos. Comer menos no significa comer peor, todo lo contrario, menos debe ser más para lograr una alimentación de calidad. Además, hemos de tener en cuenta la restricción en las dietas debidas a temas de salud que se cronifican con la edad como la tensión, el colesterol, etc.

La alimentación y la movilidad

Por supuesto, lo ideal es mantener una dieta equilibrada a lo largo de toda la vida, pero nunca es tarde para empezar una dieta saludable, eso sí, adaptada a nuestra edad. La alimentación, lo mismo que la movilidad, influyen directamente en la salud. Las personas que hacen una dieta equilibrada y ejercicio regular durante toda su vida tienen menos probabilidades de enfermar y una mayor esperanza de vida. Somos lo que comemos y de la calidad y cantidad de los nutrientes ingeridos dependerá nuestra salud y bienestar físico y mental.

Tras la jubilación, es necesario mantener la calidad de vida durante tanto tiempo como sea posible y para ello es fundamental cuidarse, adaptarse, moverse y alimentarse bien. Thyssenkrupp Home Solutions contribuye con sus soluciones salvaescaleras a procurar la máxima movilidad dentro de su hogar a las personas mayores, para que puedan seguir disfrutando de autonomía personal. La salud de las personas mayores reside en buena medida en su capacidad de continuar en movimiento. Ser independientes les permite seguir disfrutando de la vida a su ritmo, incorporando una serie de cambios en su dieta muy necesarios para su salud.

La salud también influye en la alimentación

Uno de los puntos débiles de la salud de nuestros mayores es la boca. A la disminución del flujo de saliva, necesaria para el procesado de alimentos, se une la pérdida de piezas dentales, necesarias para realizar una adecuada masticación. Ambos procesos son fundamentales en la digestión y han de realizarse correctamente ya que si a una mala masticación, unimos la dificultad para tragar alimentos, aumentamos la probabilidad de atragantamientos. Este es uno de los motivos por los cuales los caldos y los purés son tan recomendados para nuestros mayores, ya que además de proporcionarles hidratación y nutrientes, evita los riesgos de atragantamiento y facilita la ingesta de alimentos.

Otros problemas de salud que pueden prevenirse o reducirse gracias a una alimentación equilibrada son la osteoporosis y el estreñimiento. Consumir alimentos ricos en calcio y fibra es fundamental para combatir el impacto del paso de los años en nuestros huesos y aparato digestivo.

La importancia de adoptar una dieta saludable

Las pautas para una alimentación equilibrada en la tercera edad son por todos conocidas y no difieren mucho de las que hay que observar en las distintas etapas de nuestra vida. La alimentación debe ser variada y equilibrada, lo que significa ingerir el volumen de nutrientes justo en relación con la actividad física de cada persona. Los alimentos son como gasolina para el cuerpo y por tanto habrá que llenar el depósito en la medida en la que vayamos a consumirla. Una persona mayor, necesita menos proteínas que un adolescente, pero no debe dejar de ingerir las necesarias para mantener el aporte de vitaminas y hierro óptimo para cubrir sus necesidades.

En términos generales se recomienda moderación, equilibrio y sentido común; en términos particulares, acudir al especialista para adaptar la dieta a nuestras necesidades específicas. Lo importante es cambiar la dieta para mantener la calidad de vida.

La dieta saludable para los ancianos debe propiciar la hidratación, debido a que con la edad disminuye la sensación de sed, pero el agua sigue siendo muy necesaria para el correcto funcionamiento del organismo. Incorporar alimentos ricos en agua, como las frutas o introducir las infusiones facilita la hidratación de forma natural, sin imponer la obligación de beber.

La dieta debe tener el refuerzo de una hidratación adecuada y del ejercicio físico. El mejor ejercicio para los mayores es salir a caminar a buen ritmo durante 30 minutos al día. Evidentemente, la edad supone una serie de limitaciones físicas a tener en cuenta, pero lo que si es cierto es que la falta de ejercicio limita la autonomía y acelera el proceso de envejecimiento.

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