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Perfil de un buen cuidador de personas dependientes

Según el último informe presentado por el Observatorio de la Dependencia, en nuestro país, hay más de un millón de personas en situación de dependencia reconocida. Esto significa que en algún momento, muchas familias se ven en la obligación de tener que encontrar a los mejores cuidadores de personas dependientes. Detectar quién es la persona idonea que cumple el perfil para ofrecernos los mejores cuidados a dependientes nos ahorrará más de un sobresalto en el futuro.

Habilidades del buen cuidador

Ante todo, a la hora de contratar a un cuidador debemos buscar un profesional con experiencia probada en los cuidados a dependientes: asear, vestir, alimentar y pasear. En definitiva, que ofrezca una atención integral para que el dependiente pueda realizar las actividades del día a día sin dificultades. Para ello, el buen cuidador será aquel que reúna las siguientes cualidades:

Empatía y personalidad

Además de ser una persona dulce, respetuosa, cariñosa y paciente, el cuidador debe mostrar interés en ponerse en el lugar del “otro”, es decir, en entender cuáles son sus principales necesidades y demandas.

Honestidad

En la propia persona del cuidador recaerán tareas de suma delicadeza, como el control y la toma de la medicación diaria, acompañarle al médico o el suministro económico para realizar las compras diarias del hogar. En este aspecto, es vital que muestre responsabilidad, compromiso y transparencia.

Experiencia y formación

No basta con tener vocación de querer ayudar a los demás, sino que es básico que el cuidador tenga una base formativa, para poder solucionar con destreza posibles contratiempos del día a día. Este aspecto y una actitud positiva son las claves de un buen cuidador. Por otro lado, será un plus a tener en cuenta, si el cuidador nos acredita que ha demostrado sus aptitudes con anterioridad en los cuidados a personas dependientes. En este sentido, te aconsejamos pedir referencias sobre su trabajo, para ganar en seguridad y tranquilidad.

Energia y positivismo

Aquel cuidador que no muestre una actitud positiva con la persona dependiente difícilmente generará un ambiente cordial y propicio para el desarrollo de su autoestima.

Comunicación

Sin este ingrediente, el afecto entre cuidador y dependiente será mínimo. Una persona que sepa escuchar, busque momentos para hablar de temas sencillos y amenos y sepa detectar el estado de ánimo de la persona dependiente es el candidato perfecto.

En definitiva, el buen cuidador de personas dependientes es aquel que reúne una serie de cualidades innatas (vocación) y habilidades aprendidas (formación y experiencia) encaminadas al bienestar del dependiente. Una vez sepamos el grado de atención que requiere nuestro dependiente y hallemos al cuidador ideal, tendremos que estar pendientes de la supervisión del trabajo y exigir que la persona elegida cumpla sus funciones en un ambiente relajado y eficaz.