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Qué hacer ante las caídas en ancianos

Las caídas en las personas mayores reducen significativamente su calidad de vida. Para prevenir las caídas en ancianos debemos tener en cuenta dos cosas: en primer lugar, la frecuencia con la que se producen, ya que como reza un proverbio árabe “las cosas que pasan una vez pueden o no volver a ocurrir, pero las cosas que pasan dos veces se repetirán, seguro”; y, en segundo lugar, las consecuencias que acarrean, tanto para el afectado como para su entorno familiar.

Después de una caída, las personas mayores pueden ver limitada su autonomía, no sólo por las consecuencias físicas, sino también por las psicológicas. La recuperación de las heridas o fracturas lleva su tiempo y suele requerir rehabilitación en mayor o menor medida. Son las secuelas psicológicas las que peor diagnóstico tienen. Las caídas influyen en la actitud de las personas mayores haciéndolas más vulnerables. El miedo a caerse les resta independencia y autonomía, limitando su movilidad primero por miedo y posteriormente por falta de actividad.

Las caídas significan una pérdida de calidad de vida para las personas mayores por lo que es preciso prevenirlas y en caso de que ocurran afrontarlas sin miedo para ganarles la partida.

Caerse no es patrimonio de los mayores y puede evitarse con la debida prevención. Lo que si debemos subrayar es que la edad agrava las consecuencias de las caídas debido a todos los condicionantes que esta supone. Las personas mayores ven limitada su condición física por el proceso natural del envejecimiento. Así mismo, la pérdida paulatina de los sentidos afecta a la forma en la que se relacionan con el entorno. Asumir nuestras limitaciones físicas nos permitirá hacer las cosas de una forma segura para evitar accidentes.

Consejos para prevenir caídas

La mayoría de las caídas en ancianos podrían prevenirse, solo hay que prestar la debida atención y contemplar una sencilla serie de hábitos de prevención de riesgos. Las personas no se caen más por ser mayores, si no por una serie de factores personales y del entorno que hay que tener en cuenta. Además, las prisas, el exceso de confianza y la falta de concentración aumentan el riesgo de caída.

Caerse no es algo casual y suele deberse a un cúmulo de circunstancias en las que inciden:

  • la propia persona,
  • la actividad que va a realizar,
  • las condiciones del entorno.

Si aplicamos unas sencillas pautas al colectivo de las personas mayores podremos establecer una serie de medidas preventivas que en la medida de lo posible consigan evitar las caídas en ancianos.

Las personas mayores deben equilibrar sus necesidades y sus capacidades para evitar situaciones de peligro. Algunas pautas a tener en cuenta son:

  • El simple hecho de tomar medicamentos puede suponer una caída por lo que es preciso que su toma esté bien pautada y que estén informados de sus efectos.
  • Por otro lado, el uso de gafas correctoras y audífonos en caso de necesidad reducirá el riesgo de caída.
  • Ejercicio físico para evitar caídas. Mantenerse activo es fundamental para evitar caídas y para resistirlas mejor en caso de que ocurran. Las personas mayores que hacen ejercicio son menos propensas a las caídas fortuitas, gracias a que el deporte le proporciona equilibrio y tono muscular.
  • La elección del calzado es importante, lo mismo que la ropa. Las personas mayores deben usar zapatos cómodos y ajustados a su pie. Evitar los tacones y usar plantillas acolchadas para una correcta pisada. Mejor si las suelas son antideslizantes y ligeras para evitar en la medida de lo posible arrastrar los pies por el peso del calzado. En cuanto a la ropa, es conveniente que sea cómoda, ligera y permita la libertad de movimientos.
  • Dejarse ayudar. Si hay una forma sencilla de hacer algo ¿por qué complicarse la vida? Cada vez más establecimientos, lugares de ocio y transportes disponen de servicios especiales para las personas mayores. Asientos reservados en los trenes o cajas preferentes en los supermercados son algunas de las ventajas de ser mayor que no hay que dudar en utilizar.
  • Hoy en día, gracias al envejecimiento activo y al cambio de mentalidad, las personas mayores pueden disfrutar de su merecida jubilación y hacer lo que quieran. El riesgo no está en lo que se hace, si no en cómo se hace. La edad no es excluyente siempre que se cumplan los requisitos necesarios para realizar una tarea, se haga con garantías de seguridad y por supuesto, con el conocimiento de los riesgos que esta supone y las consecuencias de estos.

Adaptar el hogar para evitar caídas

Las condiciones del entorno deben ser seguras para los mayores, principalmente en su propia casa, ya que con la edad algunos elementos de la casa se convierten en barreras físicas que pueden derivar en caídas. Algunas de las medidas que se pueden tomar en el hogar para evitar las caídas son:

  • Iluminación. En toda la casa, la iluminación ha de ser suficiente para evitar las zonas de penumbra. Además, los interruptores deben ser accesibles y estar cerca de las puertas de acceso a las habitaciones. La colocación de detectores de presencia en las zonas de paso es una excelente opción para que nunca falta suficiente luz.
  • Baños. Una de las zonas en las que más cuidado hay que tener por la humedad del agua. Es habitual el cambio de bañeras por platos de ducha para reducir los obstáculos y mejorar la higiene de las personas mayores. El uso de asideros y asientos ofrece una seguridad extra.
  • Escaleras. Las personas mayores que viven en una casa unifamiliar tienen que subir y bajar las escaleras a diario con el consiguiente gasto de energía que esto supone y el riesgo añadido de caída. Evitar obstáculos en las escaleras y el uso de pasamanos son dos opciones básicas a las que podemos añadir la instalación de una silla salvaescaleras de thyssenkrupp Home Solutions. Cómodas y seguras, las sillas subescaleras ofrecen a las personas mayores la posibilidad de subir las escaleras sentados, ahorrando energía para lo realmente importante y reduciendo el riesgo de caída.
  • Obstáculos. Con el paso del tiempo amontonamos una gran cantidad de trastos de los que nos resulta difícil prescindir. Jarrones, muebles, macetas y todo tipo de enseres que carecen de utilidad. Es necesario evitar que estos objetos se conviertan en un obstáculo, retirándolos de las zonas de paso o escaleras y llegado el caso, deshaciéndonos de ellos.

¿Y fuera de casa?

Fuera del hogar, también es necesario usar el sentido común y conducirse con prudencia para evitar las caídas accidentales en la vía pública. Lo principal cuando caminamos por la calle es estar atento a lo que hay a nuestro alrededor. De este modo podemos prever situaciones comprometidas y evitarlas.

Aunque paseemos siempre por la misma zona, el entorno es cambiante. La climatología, la hora del día o el azar pueden cambiar el escenario. Es muy importante permanecer atentos al entorno ya que la capacidad de reacción en las personas mayores es más lenta.

Cada vez más, los Ayuntamientos y Comunidades, conscientes del envejecimiento de la población son más cuidadosos con el diseño urbanístico y el mantenimiento de las ciudades. Gracias a la concienciación y a la legislación en materia de accesibilidad, las rampas, los rebajes y numerosos elementos del mobiliario urbano se renuevan o adaptan para ser usados por todos, lo que reduce el riesgo de caídas en general.

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