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La insuficiencia renal en ancianos: síntomas y tratamiento

¿Qué es la insuficiencia renal?

La insuficiencia o fallo renal es una dolencia crónica muy frecuente en las personas mayores causada por el proceso natural de envejecimiento. Ocurre cuando los riñones no pueden filtrar correctamente las sustancias de deshecho que transporta la sangre. Esta insuficiencia ocurre por diversos motivos como la diabetes o la hipertensión, tan frecuentes en los ancianos.

Los riñones son dos órganos situados en la parte baja de la espalda, a ambos lados de la columna vertebral. Su principal labor consiste en filtrar la sangre y eliminar a través de la orina las toxinas del cuerpo.

Cuando el cuerpo no puede eliminar la orina de forma natural, las toxinas se acumulan sobrecargando los riñones y ocasionando diversas enfermedades que de no tratarse a tiempo de una forma adecuada pueden poner en riesgo nuestra vida.

Tipos de insuficiencia renal

La insuficiencia renal puede ser aguda o crónica en función de su desarrollo. Una enfermedad aguda aparece sin más y evoluciona rápidamente hasta su resolución, mientras que una enfermedad crónica comienza lentamente y se mantiene en el tiempo con mayor o menor grado de control según el éxito del tratamiento. Así pues, una insuficiencia renal puede ser:

  • Aguda prerrenal. Es debida a la falta de flujo sanguíneo en los riñones que impide la correcta filtración de toxinas. Normalmente se soluciona una vez que se diagnostica y trata su origen.
  • Aguda Intrínseca. Surge a raíz de un traumatismo en los riñones debido a un accidente. En este caso se produce sobrecarga de toxinas y falta de oxígeno.
  • Crónica prerrenal. La falta prolongada de sangre en los riñones durante largo tiempo contrae el órgano que se muestra incapaz de realizar su función adecuadamente.
  • Crónica intrínseca. Cuando la insuficiencia renal intrínseca se alarga en el tiempo se cronifica.
  • Crónica postrenal. Causada por una obstrucción en el tracto urinario prolongada en el tiempo. Al no poder expulsar la orina, la presión daña el riñón.

Síntomas de insuficiencia renal en ancianos

Los síntomas de esta dolencia no dan la cara y suelen detectarse con analíticas cuando la función renal ya se ha reducido al menos en un 25% de su capacidad. Por eso es muy importante hacerse pruebas regularmente que descarten posibles indicadores de fallos en diferentes órganos antes de que el daño se agrave. El fallo renal implica acumulación de toxinas en el organismo y puede suponer retención de líquidos en el organismo. Algunos de los síntomas que se presentan cuando nuestros riñones empiezan a fallar son:

  • Inflamación de extremidades inferiores por acumulación de líquidos,
  • disminución de la cantidad de orina,
  • presión arterial elevada,
  • nauseas y mareos,
  • fatiga y sueño.

La insuficiencia renal afecta a la movilidad debido a la hinchazón de las piernas de las personas mayores. En caso de vivir en una casa con escaleras aumenta la ya de por sí molesta sensación de pesadez y cansancio. Un motivo más para valorar la instalación de una silla salvaescaleras con la que ahorrar esfuerzo para sumar calidad de vida.

Es fundamental identificar a tiempo su origen para aplicar un tratamiento efectivo rápidamente. Las causas de la insuficiencia renal pueden ser diversas, desde enfermedades graves como los cálculos renales o algunos canceres, hasta el efecto secundario de ciertos medicamentos antiinflamatorios o antibióticos.

Prevención y tratamiento de la insuficiencia renal

Lo importante es diagnosticarla a tiempo para tratarla adecuadamente y resolver la disfunción renal antes de que se haga crónica. Para prevenir esta y otras enfermedades a cierta edad son muy importantes los chequeos médicos periódicos. Mediante pruebas de control rutinarias como análisis de orina y sangre, el médico puede detectar indicios suficientes para realizar pruebas más precisas que confirmen el diagnóstico y permitan resolver la enfermedad con el tratamiento adecuado. Algunas de estas pruebas son:

  • Análisis de orina. Existen diversas pruebas médicas para diagnosticar esta enfermedad. Con un análisis de orina es básico se puede detectar cualquier anomalía en las proteínas y azucares que permitan poner al médico alerta de cara a realizar un segundo análisis de los sedimentos urinarios para medir niveles de glóbulos rojos y blancos, bacterias, etc. Otra prueba sencilla consiste en medir la producción de orina para determinar si estamos ante un bloqueo urinario.
  • Análisis de sangre. Mediante un análisis de sangre el medico puede examinar las sustancias que filtran los riñones y detectar niveles alarmantes de nitrógeno ureico o creatinina.
  • Pruebas de imagen. Ecografías, resonancias y tomografías computarizadas permiten localizar anomalías en los riñones. También se puede analizar tejido renal mediante una biopsia con la ayuda de estos equipos.

Para disminuir el riesgo de padecer una insuficiencia renal es importante seguir las instrucciones del médico a la hora de tomar medicamentos y nunca auto recetarse o auto medicarse ya que las dosis de medicina implican un aumento de las toxinas en nuestro organismo que pueden sobrecargar los riñones.

Existen múltiples tratamientos en función de la causa de la insuficiencia renal. Una vez detectada lo ideal es limitar la ingesta de líquidos y cambiar los hábitos alimenticios para evitar ciertos de nutrientes. Otras medidas de prevención son:

  • Evitar el tabaco y la sal,
  • Precaución al exponernos a químicos domésticos y pesticidas,
  • Cuidar las infecciones del tracto urinario para evitar que sean el origen de una insuficiencia,
  • Llevar un estilo de vida saludable que incluya ejercicio y dieta rica en alimentos frescos y pobre en alimentos ultra procesados.

Cuando la enfermedad está muy avanzada la solución es la diálisis como tratamiento o el trasplante como cura.

  • Diálisis. Una máquina realiza la función de los riñones por el paciente y se encarga de filtrar y purificar la sangre. Se trata de un tratamiento, no una cura.
  • Trasplante. Disponer de un riñón sano permite a la persona terminar con la diálisis. La lista de espera para recibir un riñón compatible es larga, aunque si se tiene un donante en vida el proceso se agiliza. Tras la operación el paciente deberá tomar medicamentos inmunodepresores con efectos secundarios graves limitando las posibilidades de éxito.
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