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La importancia de la hidratación en ancianos

Las autoridades sanitarias advierten año tras año sobre la importancia y la necesidad de una correcta hidratación en ancianos y niños, sobre todo en verano. Evidentemente, la hidratación es fundamental para los seres humanos a cualquier edad. Más del 50% de nuestro cuerpo es agua, entonces ¿por qué hay que extremar precauciones con ciertos colectivos a los que se considera más vulnerables?

La respuesta es sencilla. No es que los mayores tengan que beber más, simplemente es que las consecuencias de la deshidratación se agravan con la edad, cuando paralelamente la sensación de sed disminuye impidiendo percibirla. Su vulnerabilidad reside por un lado en la (menor) capacidad de detección de la deshidratación y por otro en las consecuencias (peores) que esta supondría en una persona mayor. En el caso de los mayores, es necesario extremar precauciones, debido a que las consecuencias de un golpe de calor son muy graves como lo demuestra el hecho del aumento de los fallecimientos en este colectivo coincidiendo con las olas de calor en las épocas de verano.

Ingesta de agua recomendada

En las personas en general, el agua es el vehículo necesario para la mayoría de las funciones vitales y como tal, no podemos vivir más de 3 o 4 días sin beber. El agua es la responsable de: regular la temperatura corporal, transportar nutrientes, eliminar toxinas, lubricar articulaciones, etc. De la importancia vital del agua procede la popular ingesta recomendada de agua de más o menos 8 vasos al día, según el clima y la actividad física. De estos 8 vasos de agua al día que necesitamos para estar bien hidratados, dos de ellos proceden de los alimentos que ingerimos y los seis restantes de los diferentes líquidos que ingerimos como agua, leche, zumos, infusiones, etc.

Trucos para una correcta hidratación

Para no sufrir la angustia de tener que estar bebiendo un número determinado de vasos de agua cada cierto tiempo hay muchos trucos:

  • Hacer una dieta rica en frutas y verduras incrementa el aporte de agua al organismo y facilita la ingesta de líquidos de una forma más apetecible. El melón y la sandía son los mejores aliados contra la deshidratación en el verano.
  • Tener una botella de agua siempre cerca e ir bebiendo a pequeños sorbos durante todo el día hasta que se acabe. Así la hidratación se convierte en un hábito.
  • Aficionarse a las infusiones que además pueden aportar equilibrio al tener efecto relajante, digestivo, etc.
  • Recordar que el agua está presente en todos los líquidos y disfrutar de las bebidas favoritas en su justa medida. Leche y zumos, mejor que refrescos.

Conscientes de la falta de sed y de la necesidad de beber, el entorno de las personas mayores debe vigilar para asegurar su calidad de vida a través de una perfecta hidratación. Algunas personas mayores que sufren incontinencia tienden a eliminar los líquidos de su dieta para evitar las pérdidas de orina con lo que no sólo no evitan el problema si no que además pueden agravarlo ya que se pierde más agua de la que se recupera. Es muy importante que las personas mayores dispongan de los mecanismos necesarios de higiene y de movilidad para poder llevar una vida plena. Evitar el aislamiento y la falta de movilidad que originan la pérdida de confianza en uno mismo es fundamental en el envejecimiento activo. Así, las soluciones salvaescaleras de thyssenkrupp Home Solutions favorecen la autonomía de las personas mayores aportándoles la confianza de ser los dueños de su propia vida.

Por tanto, lo ideal es que los mayores tengan unos hábitos regulares a la hora de beber, animándolos a hacerlo de una forma gradual a lo largo del día. De este modo, lograremos que se produzcan en ellos todos los beneficios que supone una correcta hidratación.

Los beneficios de la correcta hidratación son múltiples y se resumen en uno solo: salud y calidad de vida; por el contrario, la deshidratación puede acarrear numerosas consecuencias negativas como deterioro cognitivo, confusión, caídas o estreñimiento entre otras. La prevención es muy sencilla y consiste en asegurar un consumo adecuado de líquidos. Ser conscientes de la necesidad de beber agua aun no teniendo sed. Mayores, familiares y cuidadores han de concienciarse de prevenir la deshidratación y sus nefastas consecuencias con sencillos hábitos diarios.

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