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El olor corporal en los mayores. ¿A qué se debe?

Las personas mayores deberían tener un olor corporal menos intenso que las personas más jóvenes ya que tienen una menor producción de las hormonas sexuales, como la testosterona, considerada impulsora del olor en el hombre. Sin embargo, el olor corporal es un problema para muchas personas mayores. ¿A qué puede deberse y que se puede hacer al respecto?

Los olores corporales no se originan exclusivamente en nuestro propio cuerpo. Inicialmente, el sudor es inodoro porque es 99 por ciento de agua. Los olores surgen cuando las bacterias externas se activan y rompen el sudor. Los procesos de descomposición que utilizan las bacterias para alimentarse liberan ciertos componentes en el sudor, como son urea, azúcar, ácido úrico o amoníaco.

Estas sustancias apenas representan el uno por ciento del sudor, sin embargo, debido a la liberación bacteriana, puede ocasionar olores muy intensos. Las sustancias en descomposición se mezclan con las secreciones de la piel, de modo que cada persona tiene un olor particular. De hecho, ningún olor corporal es exactamente igual a otro. Sin embargo, muchas personas creen que hay similitudes en los olores corporales de los diferentes grupos humanos en función de su sexo o edad. Entonces… ¿es cierto que hay un olor común para las personas mayores?

¿Las personas mayores huelen de forma diferente?

¿Hay olores corporales característicos según la edad, el género o la forma de vida? Para aclarar esta pregunta, es necesario conocer los procesos causantes de la formación de olores en el organismo humano y en la piel.

Las bacterias tienen predilección por las partes cálidas y húmedas de nuestro cuerpo. Las axilas, los pliegues corporales, los pies y en general todas aquellas zonas que tienen poco contacto con el aire, son sus lugares preferidos. En estos puntos, las bacterias encuentran suficiente comida, y se multiplican rápidamente ocasionando un olor intenso.

Por supuesto, existen otros factores que afectan al tipo y a la intensidad del olor corporal:

  • hormonas sexuales
  • productos de descomposición metabólica
  • secreciones de la piel
  • química individual de la piel y el cuerpo
  • ingesta de ciertos alimentos
  • obesidad por una mayor formación de pliegues de la piel.

Todo ello puede influir en la formación de los olores corporales.

Algunas enfermedades y medicamentos también pueden cambiar el olor del cuerpo. Por ejemplo, un fallo renal o algunos trastornos metabólicos pueden producir olores que identificamos con el amoníaco. En general, la composición bioquímica de los olores corporales es una cuestión muy compleja.

Recientes investigaciones determinan que la edad puede influir en el olor corporal. Un estudio estadounidense demostró que la composición del sudor cambia con la edad. Si bien todavía hay muchas preguntas sin respuesta, los científicos están convencidos de que se puede identificar un olor corporal específico para las personas que tienen entre 75 y 95 años.

Además, ciertos factores de la vida suelen cambiar en la vejez, lo que también puede influir en el olor corporal.

Un hecho muy importante que a menudo se pasa por alto cuando se trata del olor corporal es que a partir de los 55 años el sentido del olfato de las personas disminuye. En términos concretos, esto significa que, en la vejez, muchas personas ya no perciben su propio olor corporal tan intensamente. Por esta razón, las personas mayores a menudo no notan con la misma intensidad su propio olor corporal, lo que significa que la higiene personal puede verse afectada de forma progresiva.

Cuando las personas mayores ven restringida su capacidad de movimiento, tienden a cuidarse y a asearse menos. El simple hecho de tener que subir las escaleras para acceder al baño, puede condicionar la higiene personal de las personas mayores. Cuando las escaleras se convierten en un obstáculo que limita nuestra vida social es el momento de pensar en soluciones. Con las sillas Salvaescaleras podrá seguir disfrutando de todas las habitaciones de su casa, estén en la planta en la que estén, para mantener intacta su calidad de vida y su relación social con los demás.

Cambios en los hábitos alimenticios.

Los hábitos alimenticios también cambian con la edad. No solo por la necesidad de incorporar dietas que limiten la ingesta de alimentos menos saludables o simplemente inapropiados a la actividad y la salud de las personas mayores, sino también porque muchas personas mayores dejan de cocinar al cambiar su entorno familiar. Muchas personas mayores dejan de cocinar solo para ellas cuando se quedan solas, bien por pereza o simplemente por comodidad. Algunas utilizan los servicios de empresas de comida a domicilio, otras simplemente adoptan una dieta diferente.

En cualquier caso, los nuevos menús suponen un cambio en los hábitos alimenticios, que pueden ocasionar también un cambio en la química del cuerpo y, por lo tanto, un olor corporal diferente. No se puede determinar de antemano cómo este cambio en la dieta afecta específicamente al olor corporal de cada individuo. Es por eso por lo que una dieta equilibrada en la vejez es muy importante.

Hábitos y forma de vida

Ciertos hábitos sedentarios y las condiciones particulares de cada persona también influyen en el olor corporal. Los mayores tienden a salir menos de casa y pasan mucho tiempo encerrados entre 4 paredes. En muchos casos, están rodeados de muebles antiguos, alfombras viejas y enseres que no se han renovado en décadas. Estos objetos también pueden desarrollar su propio aroma, perceptible para todos menos para la persona que se ha acostumbrado a él.

Las personas mayores que se encuentran en un entorno así también absorben esos olores a través de la ropa y enseres. Al descuidar la limpieza de la ropa, la ropa de cama y otros objetos circundantes, todo el entorno contribuye a amplificar este olor a cerrado. No es raro que las personas mayores descuiden la ventilación de la habitación porque sienten frío o simplemente porque no piensan en ello.

Algunos aromas típicos también están asociados con la edad. Las personas mayores a menudo tienen preferencias por ciertas fragancias o ambientadores de habitaciones. Para los jóvenes, estas notas de fragancia a menudo contribuyen a la impresión de un olor a personas mayores.

Incontinencia

Las personas mayores de 65 años sufren en mayor o menor medida de incontinencia urinaria. Esto puede ocasionar problemas de tipo social debido al olor. La incontinencia urinaria afecta tanto al olor corporal en la vejez, como al olor en las habitaciones y en la ropa.

Si no se hacen esfuerzos para mejorar la higiene personal y limpiar la ropa y las habitaciones, a menudo se acumula un olor permanente a orina. Muchos jóvenes también asocian este aroma con la edad.

Abordar el problema del olor corporal en la vejez

1. ¿Existe una causa concreta para un olor desagradable en los ancianos?

Factores como la mala higiene personal, la falta de ventilación de la casa y las deficiencias higiénicas al limpiar textiles y enseres pueden remediarse con ayuda, con relativa facilidad.

Sobre todo, debe examinarse si las personas mayores tienen la suficiente movilidad dentro de su hogar para ser autosuficientes. Si, por ejemplo, aún pueden llegar a los baños e instalaciones de higiene por su cuenta para asearse por sí mismos en condiciones. Un baño adaptado, una silla salvaescaleras, un cambio en el diseño de la habitación y, si es necesario, la eliminación de muebles viejos puede evitar fácilmente el mal olor.

2. ¿Pueden ciertos productos de higiene personal y los ambientadores remediar la situación?

Si la química corporal y, por lo tanto, el olor corporal cambia en la vejez, también debe considerarse cambiar los productos de higiene. Puede ser interesante evitar los olores típicos asociados con la edad, como la naftalina o la lavanda. No siempre es fácil convencer a las personas mayores de que usen un desodorante, perfume o jabón diferente, sin embargo, puede valer la pena hacer pequeños cambios.

Es evidente que la piel de los ancianos necesita mayor protección y cuidado. Si se usan agentes de higiene agresivos, la formación de olores a menudo puede verse exacerbada por daños en la piel. Esto es especialmente cierto en el contexto de la incontinencia. La orina es un fluido corporal agresivo. Por lo tanto, las áreas afectadas de la piel deben cuidarse intensamente.

En el caso de la incontinencia, es especialmente importante cambiar de forma regular los productos de higiene y limpiar adecuadamente la ropa personal y la ropa de cama. El cuidado personal debe ser esmerado y cuidarse a diario.

Además, también debe tenerse en cuenta que las personas mayores deben tener autonomía y libertad de movimientos dentro de sus hogares durante el mayor tiempo posible para poder llevar a cabo las medidas de higiene ellos mismos. Una silla salvaescaleras, asientos en la ducha, cambio de bañera por plato de ducha: todas estas medidas pueden ayudar a lidiar mejor con el olor corporal en la vejez.

El mal olor corporal en la vejez se puede evitar fácilmente con una serie de pautas de higiene básicas. Se trata de un pequeño desafío, para el cual hay muchas y muy buenas soluciones.

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