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Artrosis

¿Qué es la artrosis?

La artrosis es la enfermedad reumatológica más frecuente, siendo uno de los principales motivos de consulta en los centros de salud. Es una enfermedad que afecta más a las mujeres y que aumenta con la edad: afecta a uno de cada 3 adultos, llegando al 80% en personas de más de 80 años.

Puede afectar a cualquier articulación, si bien, se localiza con más frecuencia en la columna cervical y lumbar, rodillas, caderas, dedo gordo del pie (hallus valgus o “juanete”) y manos (donde es más frecuente en mujeres que en hombres y tiene un importante componente hereditario, formándose unos nódulos en las falanges distales que se denominan nódulos de Heberden y con dolor en el dedo pulgar).

Causas de la artrosis

Causas de la artrosis

La causa es desconocida, pero está demostrada la influencia de una serie de factores: la herencia (sobre todo cuando la afectación es de mano: las madres o abuelas de pacientes con los nódulos que hemos descrito, tienen generalmente unas manos semejantes), envejecimiento (es una enfermedad que aumenta con la edad), el sobreuso o sobrecarga articular (por ejemplo, por la práctica de ciertos deportes), la obesidad (ocasiona una sobrecarga, sobre todo, en rodillas y caderas), lesiones articulares o enfermedades previas (accidentes, gota, hemofilia, etc.) y factores mecánicos, como los pies planos, desviaciones de columna, etc.

Origen de la artrosis

¿Por qué tengo artrosis?

La causa es desconocida, pero está demostrada la influencia de una serie de factores: la herencia (sobre todo cuando la afectación es de mano: las madres o abuelas de pacientes con los nódulos que hemos descrito, tienen generalmente unas manos semejantes), envejecimiento (es una enfermedad que aumenta con la edad), el sobreuso o sobrecarga articular (por ejemplo, por la práctica de ciertos deportes), la obesidad (ocasiona una sobrecarga, sobre todo, en rodillas y caderas), lesiones articulares o enfermedades previas (accidentes, gota, hemofilia, etc.) y factores mecánicos, como los pies planos, desviaciones de columna, etc.

Síntomas de la artrosis

Síntomas de la artrosis

Es importante reseñar que las lesiones radiológicas de artrosis pueden no ocasionar síntomas. La artrosis se caracteriza por dolor, dificultad de movimientos y deformidades (nódulos en manos, rodillas globulosas, en “paréntesis”, en “X”, etc.). Los síntomas son muy variables, dependiendo de cada persona y de la articulación afectada: los nódulos de manos suelen ocasionar poco dolor, salvo en “épocas” de inflamación.

Durante el reposo no suele existir dolor, pero al iniciar el movimiento la articulación duele hasta que ha pasado un rato, cuando “se calienta” y desaparecen las molestias. Recordarán los pacientes que tras, por ejemplo, ver una película, al levantarse tienen dolor y rigidez, que desaparecen tras dar unos pasos. Al sobrecargar más la articulación, reaparece de nuevo el dolor. En fases más avanzadas, mínimos movimientos producen intenso dolor, coincidiendo con deformidades y dificultad en la movilidad.

Diagnóstico

Diagnóstico

Fundamentalmente, se la diagnosticará su médico por las manifestaciones clínicas y la exploración. El estudio radiológico simple nos servirá para evaluar el estado articular y no suelen ser necesarias exploraciones más sofisticadas. En la artrosis, no existen datos analíticos alterados.

Tratamiento

Tratamiento de la artrosis

En general, los pacientes con artrosis pueden mejorar con el tratamiento, pudiendo llevar una vida prácticamente normal.

El tratamiento irá encaminado a mejorar la calidad de vida del paciente: disminuir el dolor, mejorar la función articular y, sobre todo, evitar la progresión de la artrosis.

Para conseguir unos buenos resultados, el tratamiento debe ser un “pacto entre el paciente y el médico”, ya que va a ser fundamental aplicar unas medidas que van a depender sobre todo del paciente: es indispensable evitar el sobrepeso, medidas posturales (sentarse en sillas con respaldo recto, evitar posiciones incorrectas, etc.), realizar ejercicio adaptado a cada edad y gustos (la natación es un deporte adecuado a la mayoría de localizaciones; pasear (aunque si está afectada la cadera o rodillas, deben ser recorridos cortos); bicicleta en la artrosis de caderas, etc.)

La aplicación de frío o calor, es beneficiosa para el dolor, sobre todo el calor que además de mejorar el dolor, disminuye la rigidez y mejora la movilidad. Aplicar la almohadilla o bolsas de agua caliente va a ser útil, especialmente antes de hacer gimnasia.

Recomendaciones

Recomendaciones

  • Hay que conocer la enfermedad. Existen nuevos fármacos cada vez más eficaces para disminuir el dolor y mejorar la capacidad funcional, frenando la evolución de la enfermedad.
  • Son fundamentales las medidas higiénicas: ejercicio moderado, racionalizar las tareas domésticas (realizándolas a ser posible en posición sentada), ayudarse de medidas ortopédicas (bastón en el lado no afectado; si tiene afectadas las manos, utilice asas o utensilios que le ayuden, etc.), intentar dormir en la posición correcta y unas 8 horas, no colocarse almohadas bajo las rodillas para dormir.
  • Seguir siempre las indicaciones del médico, tanto en las medidas generales como en el tratamiento médico. No auto medicarse y evitar los “tratamientos milagro”.
  • En casos evolucionados, la cirugía puede conseguir unos resultados espectaculares.

Artrosis y movilidad

Artrosis y movilidad

Al atacar la artrosis a la columna cervical y lumbar, rodillas, caderas, dedo gordo del pie (hallus valgus o “juanete”) y manos, es muy probable que a la persona afectada le resulte muy laborioso e incluso, a veces imposible, el simple hecho de subir o bajar escaleras. Por ello, se recomienda la instalación de una silla salvaescaleras, que se adapta a cualquier tipo de escalera y combina con la decoración del hogar. Una silla salvaescaleras ofrece seguridad y autonomía.

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